DOBLE VERTIENTE
21 09 2006Ya me cansa la vida
de tanto llevarla conmigo.
Ya no puedo mas con ella,
y deseo soltar el testigo.
Me pregunto tantas cosas
que no puedo contestar?
oigo las olas, y lento…
paseo triste junto al mar.
Las lagrimas se me escapan,
buscando la luz en el cielo,
vuelvo la vista hacia el mar,
y me siento tirado en el suelo.
Ni se que me mantiene.
Por no tener lo que espero,
mi dolor, nadie lo tiene,
mi obligación es lo primero.
Aún puedo tener fe,
y sigo en la vida esperando
no se, como, ni que,
algo que se está forjando.
Se me dará en su día,
respuesta a cada pregunta,
eso espero vida mía,
o si no soy vida difunta.
Mi cansancio es de dolor,
es mejor que hacerte daño,
solo espero que sientas amor,
que no sufras desengaño.
El viento de cara me empuja,
refrescando mi tez sin rasura,
y apenas se puede apreciar,
que voy perdiendo la cordura.
Aunque bien lo disimulo,
la vida se me está apagando.
No siento ningún estimulo,
tan solo te estoy amando.
En esta doble vertiente,
de obligación o dolor,
escojo cualquier pendiente,
lo hago pleno de amor.
COMENTARIO DEL AUTOR:
A todos en algún momento, la vida nos plantea la disyuntiva de la elección, es como subir a una cumbre bien alta, cuando miras a cualquiera de sus vertientes, sientes vértigo y dudas por cual de ellas te vas ha dejar caer, en realidad no puedes saber donde se halla el mejor final, lo que si nos queda claro, es que la elección de una te separa radicalmente de la otra.
Tuve una fuerte experiencia de esta índole y puedo decir que seguí mi intuición, acepte la vertiente elegida; aunque no puedo decir si esa fue la mejor, para saberlo es obvio que debería haber conocido el final de la otra vertiente; pero yo no puedo dar marcha atrás a la vida.
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