
Lo que diga, no tiene obligación de rimar,
alguna vez rima, lo que yo quiero decir,
¿qué no me entienden? “pelillos a la mar”,
¡ni les importa!, solo cuenta mi sentir.
¿Acaso escribo versos distintos?. Quizá.
Yo no debo entrar en discernimientos,
tu puedes juzgar mis versos, nadie te inhibe.
Mis palabras se unen haciendo eso…
verso tras verso, uno tras uno,
aparece la estrofa y más versos, no ceso,
así otra y otra estrofa, las uno.
En mis versos, solo escribo lo que siento,
-me basta- con eso me doy por satisfecho,
contare lo real -si puedo y sé- lo cierto,
mi pensamiento, lo que llevo en mi pecho.
Fraseando en verso y uniendo estrofas, hago poesía,
no entro en la retórica si soy poeta ó estoy en puerta,
ni intento, ni procuro, tener la inspiración cada día,
deseo que mi verso, mi estrofa, mi poesía, sea real y cierta.
Real, como este verso que estas leyendo,
ó también, como tú mismo que ahí estas,
cierta como las horas que van pasando,
como tú envejeciendo cada día algo más.
En mi sentir se halla la necesidad de escuchar tu veredicto,
dame seguridad o cuanto menos quítame con él mis dudas,
con este poema frente a tus ojos, de tu juicio soy convicto,
libérame -ya puedes- has de saber que con ello me ayudas.
COMENTARIO DE AUTOR: Cuando empecé a escribir mis primeros poemas, alguien -que no voy a nombrar- me hizo un comentario sobres mis escritos tachándome de cursi,-la verdad es que no sé si era así- pero lo hizo en un tono jocoso, y a mí no me gustó, no lo hacia en modo alguno como una critica. Indignado, por no decir ofendido, me puse a escribir y lo que me salió fue esta poesía libre sin métrica, escrita a mi modo sacándome de dentro la rabia que sentía.