LA SIMA (capitulo II)

24 06 2008

Pagina 16

Una vez fuera, bajamos hasta llegar a una zona de bosque, nos internamos en su espesor, al cruzar por su parte más densa y oscura pudimos recolectar suficiente muérdago que crece en los troncos por ser una planta parásito, curiosamente a la entrada de esta zona también vimos hiedra rodeando algunas coníferas, es una planta trepadora, sus ramas pueden alcanzar hasta veinte metros de altura, de ella haremos la recolección al salir de este bosque. Ya dispuestos a volver y desandar lo andado con el muérdago en las mochilas, nos damos cuenta de que nadie conoce el lugar lo suficiente para regresar sin perdernos, a ninguno se nos ocurrió ir dejando algún tipo de marca o señal para hacer el camino de vuelta por el sitio correcto. Sin amedrentarnos tomamos la decisión de continuar, no podíamos perder más tiempo, los enfermos necesitaban la medicación cuanto antes, así que dejamos a la intuición de Zanele que nos guiara hasta la salida del bosque. Ella se quejaba de no haber traído a su mascota –se refería al ave rara que nos sorprendió– nos hubiera sacado de aquí sin duda alguna.
Llevamos una hora de camino y al fin se ve algo de claridad a unos metros delante de nosotros, llegamos a los primeros arboles, son los que están cubiertos de hiedra. Cuando nos disponemos a hacer la recolección, escuchamos unas voces no muy lejos, y todos a la vez como si de una orden se tratara, buscamos unos matorrales para escondernos, queríamos evitar el enfrentamiento con los hombres del “egipcio”, no por temor, solo por los hombres y mujeres enfermos que estaban esperando su sanación con ansias. Aguantamos la posición en absoluto silencio, frente a nosotros pasa un grupo de hombres armados con picas, flechas y arcos en actitud guerrillera, marchan desordenados. El que va el primero del grupo se detiene y los otros hacen lo mismo para tomarse un descanso.Tenemos que encontrarlos y llevarlos ante Waghi, él quiere interrogarlos en persona, recordad que solo son dos, venían en esta dirección, no han podido llegar muy lejos, así que tienen que estar por esta zona –dice el cabecilla–.
Por sus palabras deduzco que alguien nos vio en algún momento, después de cruzar la muralla y dio el aviso al “egipcio”, por eso andan buscándonos. Somos el objetivo de su misión.
Pasado un breve espacio en el tiempo, de nuevo se ponen en marcha alejándose de nosotros, cuando los perdimos de vista, fuimos saliendo de nuestros escondites uno a uno, despacio y con la mirada puesta en el horizonte por donde se habían marchado, para asegurarnos que no volvían y no nos podían ver.
Continuamos con la recolección de hojas, esta vez la hiedra, la hay en abundancia y es muy importante para la sanación de los enfermos. Cuando tuvimos suficiente cantidad, decidimos regresar, teníamos que salir del bosque a la zona de matorrales, con el riesgo de ser vistos, así que decidimos ir de dos en dos y de matorral en matorral, queríamos llegar a la ladera de la montaña y subir por ella hasta la entrada de la cueva sin ser vistos, por fin lo logramos, esto nos llevó casi una hora; pero ha valido la pena.
Una vez dentro, vamos a la sala donde podemos preparar la decocción de las hierbas y dar la infusión de las mismas a los enfermos primero y luego a todos los demás.

continuara…


Acciones

Informacion

Dejar un comentario

Puede usar html : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>