Ayer…
Ayer quise despertarla y la desperté,
ayer volví a sentir su cuerpo, su vida,
volví a sentir su amor, su pasión,
su cariño, su ternura, su alegría,
y sentí sus caricias, ella las mías.
Ayer cuando quise despertarla, respondió,
me devolvía en susurros lo que sentía,
me transportó a su mundo, me enamoró,
y acumulé más amor con que darle cada día.
Por dentro su belleza, que por fuera siento,
desde adentro derrocha su amor leal
que por fuera me llega tanto y tan intenso,
correspondido ese amor por el mio, igual.
Ayer quise despertarla y la desperté,
ayer estuvo tan dentro de mi y yo de ella,
volví a quererla y amarla con pasión,
con cariño, con ternura, con alegría,
y extendí mis caricias, ella lo hacía.
Ayer cuando quise despertarla, se iluminó,
con susurros, le decía al oído lo que sentía,
se transformó y en su mundo de mi se enamoró,
al mismo tiempo que su alma resplandecía.
Por dentro era fuego que hasta fuera manaba,
desde adentro un calor de fuego real
que nos llega a la piel; pero no nos quemaba,
y correspondimos al amor de manera cabal.
Comentario del autor: En este caso autor de la pintura y de la poesía. En cuanto a la pintura es un encargo que me hizo mi hija Macarena, para cabecero de su tálamo, por lo tanto está colocado en su dormitorio, sobre su lecho conyugal. Lo obra está realizada en acrílico, es una representación original de los amantes. Imágenes indefinidas, no se porqué, he querido representar a la mujer en un tono rosado y al hombre en tono azul.
La poesía, casi podría decir que está inspirada en el mismo cuadro que la precede, más o menos se refiere a los amantes en este caso conyugales, donde la practica del amor, hace que este crezca y se multiplique para volverlo a entregar una vez crecido. La pasión, la entrega, forma parte del juego conyugal que a la vez sirve para que el amor no venga a menos, sino todo lo contrario y este se vea favorecido por el hecho de compartirlo con la persona que de verdad amas.






