La Sima (capitulo II)
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Vamos por las calles de la ciudad buscando el sitio donde teníamos que alojarnos, ya había estado antes Julian, conocía el lugar, tardamos en llegar unos veinte minutos, por fin se para ante un casa de dos plantas, -todas tienen la misma estructura-, nos habían asignado una habitación con dos camastros en la parte alta de esta vivienda.
En este lugar todo es rudimentario, carecen de toda tecnología, las noches sin luna son oscuras, el alumbrado en las viviendas es a base de teas, nadie anda por las calles cuando el sol se oculta hasta el amanecer, salvo los esbirros del egipcio –me dice Julian- y lo hacen con antorchas, es como si se hubiera establecido un toque de queda, salir por las noches en la “Ciudad Apartada”, puede costarte la vida si te encuentras con algún lacayo de Waghi, estos, primero te arrean y después preguntan por qué estás ahí.
El sol se ha puesto y empieza a oscurecer, subimos a la habitación. Por fin un lecho donde descansar, desde que llegué a este lugar, todo ha sido agitación y prisas, la tensión ha sido la tónica constante en cada momento, ya toca vivir con algo de tranquilidad . Tenemos todo lo necesario para no tener que salir de aquí hasta que amanezca, una pequeña cantara con agua y un talego repleto de frutas, suficiente para los dos. Tomamos algo de fruta y calmamos la sed, para luego echarnos a descansar. Es en este momento cuando noto la ausencia de Noemí, pensando en ella y que esta a salvo de esta gente me tranquiliza, su recuerdo a la vez no me deja dormir, me pregunto que estará haciendo en este momento…zzz.
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Justo en ese momento Noemí termina de dar la infusión al ultimo hombre. Se recuesta en un lado de la sala sobre un lecho de hojarasca para reponer un poco de fuerzas, también ella está pensando en Miquel , se siente preocupada al no tener noticias de él, no sabe como se encuentra o que le puede haber pasado. Esta inmersa en sus pensamientos, cuando llega Zanele acompañada de un hombre del grupo que trae noticias de la situación de Miquel y Julian. Se levanta deprisa, Zanele la tranquiliza diciéndole que los dos están bien de salud a pesar que ha tenido que luchar entre ellos. ¿Como lo has sabido?. Me he encontrado –dice el hombre- con el primer emisario que enviaron del otro lado y que fue atrapado por el egipcio, el a presenciado la pelea y que salvo magulladuras no tienen nada grave, están bien los dos, sólo que han tenido que unirse al grupo para que no tomaran represalias contra ellos. Son buenas noticias que le dan la tranquilidad que necesitaba y que le hace tener esperanzas de volverlo a ver.
Tras darle la buena noticia, Zanele y el acompañante se marchan. Queda sola con los enfermos a los que tiene que cuidar hasta que se repongan en su totalidad del mal que padecen. Noemí pensativa, recuerda momentos vividos junto a Miquel desde que llegaron a ese lugar, es evidente que lo hecha de menos, está empezando a pensar que algún sentimiento ha nacido en ella, ya que se ruboriza cuando piensa en él.
Ha desaparecido toda preocupación , ahora nota el cansancio por estar todo el tiempo ocupándose de los enfermos, pendiente de darles la medicación a su tiempo y descansando a ratos; pero sin separarse de ellos nada más que el mínimo tiempo necesario.
Vuelve a recostarse en aquel improvisado lecho, para intentar descansar lo máximo que le dejen los pacientes que tiene a escasos metros.
contunuará…





