<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Eufrasio Poesia y Literatura &#187; La Sima</title>
	<atom:link href="http://www.eberzosa.com/category/la-sima/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.eberzosa.com</link>
	<description>Poesia, Literatura y alguna cosa más...</description>
	<lastBuildDate>Thu, 25 Feb 2010 20:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>LA SIMA (capitulo III)</title>
		<link>http://www.eberzosa.com/2009/12/15/la-sima-capitulo-iii/</link>
		<comments>http://www.eberzosa.com/2009/12/15/la-sima-capitulo-iii/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 22:57:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eberzosa</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Sima]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.eberzosa.com/?p=1347</guid>
		<description><![CDATA[Capitulo III – La Ciudad Apartada
Pagina 23
La Ciudad Apartada está rodeada de una empalizada de unos dos metros de altura, donde hay tres accesos que abren por las mañanas con luz solar y cierran antes del anochecer, esto para evitar que las alimañas de exterior deambulen en las noches por las calle de la ciudad. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Capitulo III – La Ciudad Apartada</strong></p>
<p style="text-align: center;">Pagina 23</p>
<p>La Ciudad Apartada está rodeada de una empalizada de unos dos metros de altura, donde hay tres accesos que abren por las mañanas con luz solar y cierran antes del anochecer, esto para evitar que las alimañas de exterior deambulen en las noches por las calle de la ciudad. Pero son peores las “alimañas” que quedan dentro. Unos alaridos de muerte nos despiertan sobresaltados, se han oído muy cerca de este lugar, nos asomamos con cuidado por el hueco de ventana para ver el dramático espectáculo llevado a cabo por  un grupo de esbirros de Waghi, capitaneados por un hombre corpulento y fuerte con cara de no querer amigos. Arrastran cogido por los pies el cuerpo de un hombre al que han decapitado, otro lleva asida por los pelos la cabeza del desdichado, andan vociferando por el logro, según ellos, este hombre quería escapar de la Ciudad Apartada para  unirse al grupo de Tabo y Zanele, lo han cogido intentando cruzar la empalizada.<br />
El sobresalto no nos deja volver a relajarnos hasta pasado un buen rato cuando se hace de nuevo el silencio de la noche.<br />
Amanece, por la ventana de la habitación empieza a entrar la luz del sol. Miquel abre los ojos y ve como Julián sigue dormido sobre su camastro. La claridad en la habitación es cada vez mayor, el sol que por segundos se alza sobre el horizonte e intensifica su luz dentro del cuarto, hace que Julian se despierte.<br />
Los dos se miran con cara de incertidumbre, como el que no sabe que pasará a partir de ahora. No tienen la más mínima idea de lo que van ha hacer en adelante dentro de la banda de Waghi, sólo saben que tienen que buscar al lugarteniente del egipcio, al que apodan “el sanguinario”, -por lo bestia y sanguinario que es- y ponerse a sus ordenes.<br />
Se incorporan y se despejan la cara con agua clara, toman algo de fruta y beben agua. Se disponen a salir del lugar, están en la puerta y sin saber que dirección tomar, cuando se les acerca Agostinho, este les dice que los va a acompañar hasta donde está el lugarteniente de Waghi, les advierte del cuidado que deben tener,  “el sanguinario” primero atiza y luego pregunta, no se anda con contemplaciones a la hora de demostrar quien es el que manda en el grupo, es la manera que emplea para mantener la disciplina, todos le temen y obedecen, es la mano derecha del “egipcio”.  Tenéis que llamarlo por su nombre, Orrin, para no tener problemas con él, procede de Grecia.<br />
Nos ponemos en marcha según nos indica Agostinho, cuando observo que nos van siguiendo dos hombres armados, se lo digo a mis compañeros y Agostinho me dice que esos dos han pasado la noche cerca de nuestra puerta vigilando por si decidíamos escapar. Al comentarle lo sucedido esa noche, no se extraña de nada. Eso es habitual –comenta Agostinho- estoy convencido –sigue diciendo- que primero le cortaron la cabeza y después le preguntaron que hacia allí,  esa es la manera que tiene de actuar  “el sanguinario” y sus hombres, y todo con el consentimiento del “egipcio”.<br />
Seguimos caminando por las calles, estoy absorto en mis pensamientos, me estoy acordando de Zarím, supongo que me tendrán localizado y escuchando todo lo que pasa al mi alrededor a través del transmisor que llevo en la ropa, si es así, espero que hagan algo para sacarnos de aquí, o quizá tengamos que esperar una oportunidad para escapar lejos de esta jauría.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>contunuará…</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.eberzosa.com/2009/12/15/la-sima-capitulo-iii/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LA SIMA (capitulo II)</title>
		<link>http://www.eberzosa.com/2009/05/26/la-sima-capitulo-ii-11/</link>
		<comments>http://www.eberzosa.com/2009/05/26/la-sima-capitulo-ii-11/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 May 2009 21:24:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eubersa</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Sima]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.eberzosa.com/?p=1246</guid>
		<description><![CDATA[Pagina 22
Vamos por las calles de la ciudad buscando el sitio donde teníamos que alojarnos, ya había estado antes Julian, conocía el lugar, tardamos en llegar unos veinte minutos, por fin se para ante un casa de dos plantas, -todas tienen la misma estructura-, nos habían asignado una habitación con dos camastros en la parte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Pagina 22</p>
<p>Vamos por las calles de la ciudad buscando el sitio donde teníamos que alojarnos, ya había estado antes Julian, conocía el lugar, tardamos en llegar unos veinte minutos, por fin se para ante un casa de dos plantas, -todas tienen la misma estructura-, nos habían asignado una habitación con dos camastros en la parte alta de esta vivienda.<br />
En este lugar todo es rudimentario, carecen de toda tecnología, las noches sin luna son oscuras, el alumbrado en las viviendas es a base de teas, nadie anda por las calles cuando el sol se oculta hasta el amanecer, salvo los esbirros del egipcio –me dice Julian- y lo hacen con antorchas, es como si se hubiera establecido un toque de queda, salir por las noches en la “Ciudad Apartada”, puede costarte la vida si te encuentras con algún lacayo de Waghi, estos, primero te arrean y después preguntan por qué estás ahí.<br />
El sol se ha puesto y empieza a oscurecer, subimos a la habitación. Por fin un lecho donde descansar, desde que llegué a este lugar, todo ha sido agitación y prisas, la tensión ha sido la tónica constante en cada momento, ya toca vivir con algo de tranquilidad . Tenemos todo lo necesario para no tener que salir de aquí hasta que amanezca, una pequeña cantara con agua y un talego repleto de frutas, suficiente para los dos. Tomamos algo de fruta y calmamos la sed, para luego echarnos a descansar. Es en este momento cuando noto la ausencia de Noemí, pensando en ella y que esta a salvo de esta gente me tranquiliza, su recuerdo a la vez no me deja dormir, me pregunto que estará haciendo en este momento&#8230;zzz.<br />
___________________________________________________________________<br />
Justo en ese momento Noemí termina de dar la infusión al ultimo hombre. Se recuesta en un lado de la sala sobre un lecho de hojarasca para reponer un poco de fuerzas, también ella está pensando en Miquel , se siente preocupada al no tener noticias de él, no sabe como se encuentra o que le puede haber pasado. Esta inmersa en sus pensamientos, cuando llega Zanele acompañada de un hombre del grupo que trae noticias de la situación de Miquel y Julian. Se levanta deprisa, Zanele la tranquiliza diciéndole que los dos están bien de salud a pesar que ha tenido que luchar entre ellos. ¿Como lo has sabido?. Me he encontrado –dice el hombre- con el primer emisario que enviaron del otro lado y que fue atrapado por el egipcio, el a presenciado la pelea y que salvo magulladuras no tienen nada grave, están bien los dos, sólo que han tenido que unirse al grupo para que no tomaran represalias contra ellos. Son buenas noticias que le dan la tranquilidad que necesitaba y que le hace tener esperanzas de volverlo a ver.<br />
Tras darle la buena noticia, Zanele y el acompañante se marchan. Queda sola con los enfermos a los que tiene que cuidar hasta que se repongan en su totalidad del mal que padecen. Noemí pensativa, recuerda momentos vividos junto a Miquel desde que llegaron a ese lugar, es evidente que lo hecha de menos, está empezando a pensar que algún sentimiento ha nacido en ella, ya que se ruboriza cuando piensa en él.<br />
Ha desaparecido toda preocupación , ahora nota el cansancio por estar todo el tiempo ocupándose de los enfermos, pendiente de darles la medicación a su tiempo y descansando a ratos; pero sin separarse de ellos nada más que el mínimo tiempo necesario.<br />
Vuelve a recostarse en aquel improvisado lecho, para intentar descansar lo máximo que le dejen los pacientes que tiene a escasos metros.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>contunuará…</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.eberzosa.com/2009/05/26/la-sima-capitulo-ii-11/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LA SIMA (capitulo II)</title>
		<link>http://www.eberzosa.com/2009/03/30/la-sima-capitulo-ii-10/</link>
		<comments>http://www.eberzosa.com/2009/03/30/la-sima-capitulo-ii-10/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2009 23:02:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eubersa</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Sima]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.eberzosa.com/?p=1196</guid>
		<description><![CDATA[Pagina 21
Jamás he peleado con nadie y menos aún con armas. Nos llevan al centro de esta plaza circular y nos dan sendos machetes para que los usemos como espada y unas planchas metálicas a modo de escudo. Permanecemos estáticos sin saber que hacer, quien nos ha dado las armas nos arenga para que luchemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Pagina 21</p>
<p>Jamás he peleado con nadie y menos aún con armas. Nos llevan al centro de esta plaza circular y nos dan sendos machetes para que los usemos como espada y unas planchas metálicas a modo de escudo. Permanecemos estáticos sin saber que hacer, quien nos ha dado las armas nos arenga para que luchemos apoyado por los que ocupan las gradas . Con timidez nos aproximamos a la vez que giramos, ninguno se atreve a dar el primer golpe, otra vez los gritos animándonos a la lucha, cuando veo amenazante su arma y logro pararla con el improvisado escudo, intento devolver el golpe sin conseguirlo. Dando y recibiendo machetazos estamos el tiempo suficiente para cansarnos y sentir el dolor en los huesos por  los golpes recibidos, hasta que resbalo y caigo de espalda perdiendo el escudo, ocasión que aprovecha mi compañero para poner el machete sobre mi pecho a la altura del corazón, con la intención de clavarlo.  Consigo zafarme del asedio en el que estaba y logro incorporarme para volver a la lucha, esta vez sólo con el machete, mi contrincante está decidido a vencer y creo que lo puede conseguir, su fuerza es superior a la mía, ya apenas puedo resistir, en uno de sus impactos consigue desprenderme del machete, no puedo creer lo que me está pasando, viene hacia mi decidido a terminar la pelea, por suerte estoy cerca del escudo que perdí y consigo cogerlo, justo a tiempo para evitar un nuevo impacto en mi cuerpo, en el retroceso de su brazo deja descubierta su cara y  consigo arrearle con el escudo en su rostro reventándole la nariz, lo que le hace sangrar en abundancia, es tanta su rabia y se dirige a mi con tanto ímpetu, que al girarme para esquivarlo no puedo evitar que me golpee de plano en la nuca con el machete, lo que me hace caer al suelo de bruces a la vez que se me nubla la vista.<br />
Cuando recobro el sentido, ya no estoy en ese circo que han montado, abro los ojos, la penumbra invade todo el cuarto donde me hallo, estoy tumbado sobre un camastro hecho de troncos, ramas y hojas secas. Intento incorporarme, me cuesta hacerlo por el dolor que tengo en todo mi cuerpo, magullado por los golpes recibidos en la pelea. Estoy solo, todavía oigo el griterío de los asalvajados “animales” de esta sociedad malvada. Por la inclinación del techo, esta habitación tiene que estar bajo las gradas, fuera  parecen estar celebrando algo, me acerco a la puerta, para comprobar que no esté cerrada. Vana ilusión, cerrado el único acceso a este lugar.<br />
Al cabo de un buen rato el ambiente fuera está más calmado, se abre la puerta de la habitación y aparece  mi compañero con ganas de hablar conmigo, no trae compañía. Aunque llevamos un tiempo juntos -me dice- nunca nos han presentado, mi nombre es Julian, -a la vez que me ofrece su mano-  siento tener que haberte dado. Se refiere al golpe que me asestó en la cabeza. Lo hice para terminar la pelea y así fue, después de tu desmayo “El Egipcio”  paró la lucha y mandó que te trajeran a este lugar. Nuestro combate los ha convencido estamos dentro del grupo, aunque con reservas, eso quiere decir que observan todos nuestros movimientos hasta estar seguros de nosotros. Nos han cedido una habitación para los dos y podemos movernos con cierta libertad por la ciudad. Tu también debes disculparme por haberte reventado la nariz.<br />
Tras la disculpas salimos de esa habitación, para ir a la vivienda donde nos han dado un cuarto para descansar, los dos lo necesitábamos después aquella aventura.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>contunuará&#8230;</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.eberzosa.com/2009/03/30/la-sima-capitulo-ii-10/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LA SIMA (capitulo II)</title>
		<link>http://www.eberzosa.com/2009/01/25/la-sima-capitulo-ii-9/</link>
		<comments>http://www.eberzosa.com/2009/01/25/la-sima-capitulo-ii-9/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 25 Jan 2009 19:51:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eubersa</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Sima]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.eberzosa.com/?p=1083</guid>
		<description><![CDATA[Pagina 20
Han pasado unas tres horas, estoy medio adormecido, ya casi no siento el dolor en las piernas de lo entumecidas que las tengo, la noche es oscura, cosa que aprovecha Agostinho para acercarse hasta las jaulas, nos  trae unos trozos de carne y agua, lo que agradecemos sin entusiasmo por la situación en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Pagina 20</p>
<p style="text-align: left;">Han pasado unas tres horas, estoy medio adormecido, ya casi no siento el dolor en las piernas de lo entumecidas que las tengo, la noche es oscura, cosa que aprovecha Agostinho para acercarse hasta las jaulas, nos  trae unos trozos de carne y agua, lo que agradecemos sin entusiasmo por la situación en la que nos hallamos. Los he podido convencer de que no os había visto, -nos dice susurrando- mañana os espera un día duro, os  harán luchar entre vosotros a muerte, debéis hacerlo, si no lo hacéis os harán pelear con los más fuertes y si perdéis os espera lo peor, en cambio si lucháis entre vosotros, en el último instante el egipcio no os dejará acabar con la vida del otro, solo va a probar vuestro valor, necesita hombres que sepan pelear sin miedo, la idea es hacer un ejercito para ir más allá del muro, apoderarse de Kalguer, y continuar desde ahí conquistando ciudad tras ciudad.<br />
Eso lo tenemos que evitar, -le digo- hay que avisar a Zarím de las intenciones del egipcio.<br />
No te preocupes de eso ahora, -dice Agostinho- lo sabrá a su debido tiempo, ahora piensa en mañana y como vais a hacerlo para que sea creíble la lucha vuestra. Me tengo que ir, corro el riesgo de que me cojan trayéndoos comida. Se va dejándonos con la preocupación de la pelea entre los dos.<br />
Amanece, la noche no ha sido muy fría, hemos podido dormir algunas horas a pesar de la incomodidad de la situación en la que estamos.</p>
<p style="text-align: center;">_____________</p>
<p>Zanele y Noemí están dando de beber las infusiones a los enfermos cada doce horas, esta es la tercera infusión que les dan y ya se nota en algunos la remisión de la fiebre, de un panal han extraído la miel, esta ayudará a calmar la tos y hará que sea menos intensa cada vez.</p>
<p>Noemí está preocupada por la suerte que a corrido su compañero de viaje, cree que volverá a Kalguer sin él, sabe que el egipcio no lo dejará escapar. Siente impotencia al saber que no puede hacer nada por él, e intentar algo sería arriesgar la operación para la que han venido.</p>
<p style="text-align: left;">No se imagina en la situación que se encuentran los dos, ni lo que van a tener que hacer para seguir con vida.</p>
<p style="text-align: center;">______________</p>
<p>Asoman los primeros rayos del sol cuando nos sacan de las jaulas, nos llevan a una plaza circular que está rodeada por escalinatas de ocho alturas a modo de circo, la única entrada y salida es a través de esas escalinatas por donde sería imposible escapar, puesto que están ocupadas por los asalvajados hombres de Waghi. El griterío al vernos llegar se hace ensordecedor, todos tienen ganas de ver sangre, estas gentes lejos de evolucionar han vuelto atrás en el tiempo, a una época donde existían los circos, las luchas a muerte, para diversión de los gobernantes. Vamos a tener que luchar para ganar la confianza de esta gente como si fuéramos aquellos gladiadores romanos que peleaban por sobrevivir; aunque algunos no lo consiguieran al enfrentarse a un rival más fuerte. Gladiador viene del latín gladius, esto significa espada, de ahí gladiator o portador de la espada. Estos eran los esclavos más fuertes se entrenaban en unas estancias anexas al circo romano y se preparaban para la lucha cuerpo a cuerpo.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>continuará&#8230;</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.eberzosa.com/2009/01/25/la-sima-capitulo-ii-9/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>LA SIMA  (capitulo II)</title>
		<link>http://www.eberzosa.com/2008/12/19/la-sima-capitulo-ii-8/</link>
		<comments>http://www.eberzosa.com/2008/12/19/la-sima-capitulo-ii-8/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2008 00:19:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>eubersa</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Sima]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.eberzosa.com/?p=917</guid>
		<description><![CDATA[Pagina 19
Al vernos llegar el griterío de la jauría allí reunida aumento lo suficiente como para ensordecer cualquier mediana voz a una distancia de un metro. Están alterados, el egipcio deja subir el estado de crispación, parecía disfrutar viendo a su gente exaltada insultándonos hasta la extenuación, por suerte para nosotros, por miedo a las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Pagina 19</p>
<p>Al vernos llegar el griterío de la jauría allí reunida aumento lo suficiente como para ensordecer cualquier mediana voz a una distancia de un metro. Están alterados, el egipcio deja subir el estado de crispación, parecía disfrutar viendo a su gente exaltada insultándonos hasta la extenuación, por suerte para nosotros, por miedo a las represalias de Waghi, no se atreven ni tan siquiera a amenazarnos con las armas que llevan, solo escuchamos sus agravios dirigidos a nosotros, hasta que los manda callar, cosa que hicieron de inmediato al levantar el líder los brazos, en eso ya estamos en lo más bajo de esa ancha escalinata de solo cinco peldaños, donde nos hacen arrodillar e inclinar la cabeza en un gesto de sumisión, intento levantar la cabeza y el golpe que recibo es tremendo, tanto, que un hilo de sangre chorrea de la brecha que me han abierto.<br />
Tengo la sensación de que estamos en la antesala de nuestro juicio, el caso es que no he oído aún ninguna acusación hacia nosotros, está claro que esta gente no  respeta a nadie.<br />
En el silencio se oye la voz del egipcio preguntándonos. “¿A que habéis  venido, quien os manda?. Después del golpe recibido no me atrevía a abrir la boca; pero el mismo que me golpeó me obliga a levantar la cabeza a la vez que me dice: “Contesta a lo que te esta preguntando”. Acordándome de las palabras de Zarím, le dije que nos habían expulsado del otro lado del muro por haber cometido algunos delitos de robo. No conforme con lo dicho me alentó a que le explicara con detalle todas mis fechorías, le dije que había robado una lanzadera y con el compañero nos desplazamos a la ciudad del oeste “Goltar”, allí quisimos tener relaciones, obligando a dos mujeres que consiguieron escapar y  nos denunciaron, antes de que llegaran las fuerzas del orden, volvimos a Kalguer, llegamos a la  “ZSC Sector-10”, que está al norte de la ciudad para comer algo; pero ahí nos estaban esperando; nos dejaron entrar a la zona de servicio sin delatarse, había más gente que nunca, todos tomando alimentos y bebidas, cuando estuvimos sentados comiendo relajados, creyéndonos a salvo, los ocupantes de las tres mesas más próximas a la nuestra se levantaron a la vez rodeándonos, lograron reducirnos y maniatarnos por la espalda. Un día después nos obligaron a cruzar el muro y por eso estamos aquí.<br />
Waghi se queda pensativo durante un breve tiempo, muy corto; aunque a mi se me hace una eternidad, por fin dice: llevarlos a las jaulas y encerrarlos hasta que decida su destino.<br />
Nos llevan a un montículo lo suficiente alto como para ser visible desde casi todos los puntos, encima del mismo hay colocadas varias jaulas metálicas sin protección para el sol, el frío o el viento, dado a la estrechez de las mismas solo podemos estar de pie.  Menuda noche nos espera sin poder recostarnos para echar una cabezada; pero  no sabemos que es peor si la  noche o lo que nos aguarda mañana. Resignados, no nos queda otra que aceptar la situación, debemos relajarnos para quitar tensión y de la forma que sea descansar lo más posible a pesar del estado en que nos vemos. Cuanto antes aceptemos este momento, antes podremos descansar, para mañana afrontar lo que nos pueda venir con más fuerza moral.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>continuará…</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.eberzosa.com/2008/12/19/la-sima-capitulo-ii-8/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
