LA SIMA (capitulo II)
30 10 2008Pagina 18
Mientras fuera, el hombre que se quedó escondido, había encontrado a Zanele y Noemí, le relató el encuentro que habíamos tenido con los hombres de Waghi. Estaban en el proceso de preparación de las tisanas que debían dar a los enfermos, en realidad por nosotros nada podían hacer, cuestión de prioridades y la primera era sanar a todos los que padecían la enfermedad de la tos.
Se abre la puerta para sacarnos de aquella maloliente habitación, no había donde poder defecar y alguno de los que me acompañaron esta noche tuvo la necesidad de hacerlo.
Nos llevaban maniatados ante la presencia del egipcio según nos comento Agostinho, íbamos delante escoltados por seis hombres de Waghi, detrás a unos veinte metros venía Agostinho acompañado por un solo hombre, observe que a él no lo ataron. Me dice mi compañero que el egipcio es impredecible, no se rige por normas, todo lo que hace o dice es producto de la improvisación, nadie, ni sus más allegados saben como puede reaccionar en cada momento, todo depende de como le caigas y la impresión que le causes en el primer momento que te ve.
Según íbamos cruzando las calles de este sitio recordé las palabras que me dijo Zarím antes de cruzar a este lado: (“si te coge el grupo del egipcio, debes seguirlos y hacer hasta donde puedas, lo que te pidan para evitar males mayores, llevarás un transmisor camuflado en tu ropa a la altura del pecho que solo emite y no recibe señal”).
No tengo posibilidad de comprobar si el transmisor sigue emitiendo o no, por suerte aquí no tienen nada, carecen de todo tipo de medios electrónicos por lo que no podrán saber que estoy emitiendo por radiofrecuencia, esta señal la reciben al otro lado del muro a través de unos instrumentos llamados radiointerferómetros, este sistema en apariencia es sencillo, ellos tiene que localizar la señal que emite mi transmisor y que lo hace en radiofrecuencia con un ancho espectral igual o menor a 300 Hz., que es el espacio en la banda que utiliza una transmisión. Con esta técnica que Zarím la denomina (“Interferometría de Línea de Base Extensa”), I.L.B.E. y que asocia radiotelescopios situados en lugares distintos, se pueden obtenerse resultados realmente exactos en cuanto a alcance y precisión. Se monitorizan a la vez todos los canales de radio, escucha realizada por ordenadores; pero cada señal está identificada por un código que emite cada uno de los radiotransmisores, por lo que es fácil saber donde estoy en cada momento y cual es la conversación que tengo y con quién, ya que pueden elegir captar mi señal en directo y todo el tiempo. Solo espero que sea así y estén escuchando.
Salgo de mis pensamientos, porque cada vez se oye más cerca el vocerío de hombres y mujeres, que al parecer están agrupados en un punto concreto donde nos estamos acercando, ese debe ser el sitio donde se reúnen en asamblea, saben que nos estamos aproximando y están alterados por el acontecimiento. Al doblar una esquina llegamos a una plaza, al otro lado, sobre una escalinata, está Waghi.
continuará…
Categorias : Literatura, Prosa









