JUNTÁRONSE DELANTALES…,

17 11 2008

Juntáronse delantales y no quedó vecina sin señales.

Se refiere a la conducta de las mujeres cuando se reunen. Suele acontecer que se habla de una persona que no está presente, y se aprovecha para exagerar sus defectos y faltas, aumentarle los vicios y sobre todo, inventar todo tipo de argumentos ofensivos. Este oficio es el oficio de los maldicientes o de criticones. Su tarea consiste en “murmurar”, “despellejar”, “echar pestes”, “poner como un trapo”, o “meterse” con alguien. España, que tiene una larga tradición en este terreno, ha acuñado términos y expresiones muy divertidas para designar estos juicios desfavorables hacia una persona que no se halla presente. Por ejemplo: en Siglo de Oro se decía “hacer un traje” a alguien cuando se examinaba su conducta, su aspecto físico o su moralidad y no salía muy bien parado. Otras expresiones son: “poner como hoja de perejil”, o lo que es lo mismo, “poner verde”. “Poner como chupa de dómine”, que tiene el mismo significado que “poner a caldo” o “poner como un trapo”. Finalmente, se dice también “poner de vuelta y media”, “poner como no digan las dueñas” o “poner de oro y azul”. Todas estas expresiones se resumen en una palabra muy castiza: “chismorrear”.



AFICIÓN ES LA QUE SANA,…

24 10 2008

Afición es la que sana, que no palo de la barca.

Con este refrán se expresa que los medios para superar los contratiempos y las desgracias son la voluntad y el esfuerzo. El refranero recrimina a los que piensan que Dios anda ocupado en las pequeñas miserias humanas, reparando los achaques de la vida y envuelto en disputas y entuertos. El saber popular pone de manifiesto, una vez más, la necesidad de actuar confiando en que Dios nos ayude; pero, no obrar con pereza y cobardía esperando que Él solvente nuestros problemas y nos saque de miserias. El origen de este refrán se remonta a la época de las peregrinaciones a Tierra Santa. Un curandero encargó a un peregrino que le trajera  un lignum crucis para curar a las gentes. (El nombre de lignum crucis se le da a un trozo de madera de la cruz donde fue crucificado Jesús, estos pedazos se consideraban milagrosos y en la Edad Media había tantos de ellos, que si se juntaran todos, llenarían una catedral.) El pergrino hizo su viaje y regresó al pueblo; pero, al cruzar el río, fue cuando se acordó del encargo del curandero se lamento por haber olvidado el recado. Para solventar la situación arrancó un trozo del mástil de la barca que lo transportaba y cuando lo entregó al curandero le dijo que era un verdadero pedazo de la Santa Cruz. El sanador creyó lo que le dijo y aplicaba el trozo de madera a los enfermos, los cuales, creyendo en los poderes milagrosos de la Cruz, sanaban. Observando esto, el peregrino dijo muy bien: INTENCIÓN ES LA QUE SANA, QUE NO EL PALO DE LA BARCA.



EN LA MESA Y EN EL JUEGO,…

4 09 2008

En la mesa y en el juego, la educación se ve luego.

Sobre las costumbres y el comportamiento. Porque el acto de comer no es considerado sólo una necesidad vital, sino un acto social donde es necesario el acatamiento de las normas y reglas. Así tambien en el juego, donde existen normas y reglas que deben seguirse. Los hábitos sociales son ordenamientos no escritos; pero conocidos por todos. Esta normativa abarca un sinfín de acciones, por ejemplo: en la cultura occidental, no es aconsejable socialmente cantar mientras se come, ni hablar con la boca llena, ni levantarse a media comida, ni tomar la sopa sorbiendo, etc., etc. En la cultura árabe, es muy recomendable eructar tras una comida, como señal de que los alimenmtos están bien cocinados y eran buenos, y de ese modo se agradece al anfitrión su generosidad.

Cuando Don Quijote de la Mancha quiere instruir a Sancho Panza para que se comporte en la mesa como un verdadero gobernador, le dice: “Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra. Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos ni de erutar delante de nadie.” También le recomienda no comer ajos ni cebollas, por motivos evidentes.



LA GENTE QUE BIEN LO PASA…

27 07 2008

La gente quer bien lo pasa, al anochecer, en casa.

Este refrán recomienda estarse en casa con la llegada de la noche; como medio de prevenir desagradables encuentros con gentes de mal vivir y como saludable hábito. Otros refranes van más allá cuando recomiendan estar en el hogar y también aconsejan irse a la cama: LA GENTE DE BUEN VIVIR, AL ANOCHECER, A DORMIR. Sobre la noche y los noctámbulos se ha escrito mucho, a favor y en contra. A favor de la noche se encuentran los románticos de los siglos XVIII y XIX, quienes utilizaban las horas oscuras para darse a los más trágicos pensamientos o para recordar en compañía de la luna solitaria a sus lánguidas damas. En contra de la noche inscriben las gentes honradas, moralistas y promotores de la vida ordenada y juiciosa. La noche fue motivo de inspiración en uno de los más conocidos poemas de Lope de Vega (1562-1635).

A LA NOCHE

Noche, fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de cerebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista;
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos.

La sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya:
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.



CON VIENTO SE LIMPIA…

5 06 2008

Con viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.

Señala este refrán que el único medio seguro que hay para subsanar las conductas extraviadas y viciosas es la corrección (castigo) a base de constancia. Porque los viciosos no atienden a razones hasta que sufren en sus propias carnes el motivo de sus desmanes. La comparación con el trigo es muy propia: antiguamente, cuando no era general el uso de cosechadoras e instrumentos mecánicos, el trigo se extendía en las eras, que era donde se trillaba. Después se agrupaba el trigo en “parvas” (montones alargados de trigo y paja). Las parvas se aventaban, es decir, se lanzaban al aire para que el viento separara el trigo de la paja (menos pesada) del grano que, al ser más pesado, caía en el mismo sitio, separando así el trigo de la paja. Esta tarea llevaba varios días y era agotadora. Del mismo modo curar los excesos del vicio requiere una labor pesada a fuerza de correcciones y reconvenciones.