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Continuamos con nuestro callejeo guiados por Agostinho, él sabe donde está en estos momentos “el sanguinario”, a quien nos tenemos que presentar para que nos de las directrices de cual va ha ser nuestro cometido dentro de esta bélica comunidad. Los dos esbirros que nos siguen, ya sin disimulo y a muy corta distancia, no nos quitan el ojo de encima, si hiciéramos alguna maniobra que le incitara sospechas estoy convencido que nos asaltarían sin contemplaciones, con muy malas consecuencias para nuestra integridad física.
Pasados unos veinte minutos la calle por donde vamos de repente se ensancha a una plaza de forma irregular, más estrecha por donde llegamos y mucho más ancha justo al lado opuesto, donde hay un edificio también de dos plantas; pero de proporciones espaciosas. Agostinho nos indica que es ahí donde está “el sanguinario”, tenéis que entrar en el edificio y presentaros ante Orrin; recordad que ese es su nombre; tras decirnos estas palabras, Agostinho se marcha.
Nos quedamos acompañados sólo por los esbirros que nos venían siguiendo y que se han acercado hasta nosotros con la fija y única idea de llevarnos sin dudarlo hasta la presencia de “el sanguinario”, atravesamos la plaza escoltados por los dos, hasta llegar al edificio, nos hacen entrar acompañándonos hasta una sala de grandes dimensiones donde está el brazo derecho del “egipcio” dando ordenes a los allí presentes. Cuando nos ve hace señales a nuestros vigilantes para que se marchen, cosa que hacen al momento.
Orrin “el sanguinario” se dirige a nosotros en tono agresivo y amenazante, con actitud de impaciencia ante nuestra llegada. Tengo la sensación que no estaremos juntos en el cometido que nos toque hacer, estoy seguro que nos mandara a diferentes sitios para realizar distintas tareas. Dan por hecho que estamos con ellos de todas condiciones, cuentan con nosotros como miembros del grupo y es lo que tenemos que hacerles creer, para mantener nuestra integridad física.
Se confirma lo que pensaba, cuando a mi compañero lo manda con un cabecilla y siete más a realizar una misión de patrulla por los alrededores de la “Ciudad Apartada” y a mi no me incluyen. Al parecer sospechan que hay individuos con la intención de unirse a Thabo y Zanele; pero no saben quien ni cuantos son, es por eso que están intensificando la vigilancia dentro y fuera de la ciudad.
En cambio a mi me manda con los que se dedican a realizar reparaciones. Esta vez tenemos que reconstruir una parte de la empalizada que rodea el recinto. El desdichado que esta pasada noche quiso escapar, al que vimos decapitado, para poder conseguir la huida, tuvo que romper unos troncos de la empalizada y en ese tramo la madera ha quedado corta por lo que tenemos que ir al bosque, cortar unas coníferas que den la altura y proceder a la reposición de la valla. Vamos dos hombres para hacer este trabajo a las órdenes del que se supone que es el oficial. Una vez llegamos al bosque buscamos los árboles que tienen el tronco más derecho posible y procedemos a cortarlos con las únicas herramientas que disponemos, hachas que por suerte están bien afiladas y astillan el tronco con cierta facilidad. Próximo a dos horas conseguimos cortar un tronco cada uno y una vez en el suelo procedemos a quitar todas las ramas, labor que nos lleva otro tanto de tiempo, enganchamos los dos troncos al caballo por una parte para que la otra punta arrastre y el animal cargue con el menos peso posible.
contunuará…



















