Eberzosa

Poesia, Literatura y alguna cosa más…

A mi hermana Ana


Un cuatro de agosto naces,
antes de que yo naciera,
son dos años y once meses
hasta que al mundo viniera.

Hermana mayor te digo
que te quiero de corazón,
por ser como siempre has sido
por querernos siempre un montón.

Eres muy apasionada
con tus seres más queridos
tan vehemente y entregada
de bondades sin remilgos.

A veces eres tan niña
que tu cabeza se pierde,
aunque haces una piña
con todos los que te quieren.

Tu corazón bondadoso
hoy rezuma ejemplaridad
das cariño sin reposo
tu amor se ve con claridad.

Dedicarte esta  poesía
es para mí un gran orgullo.
Y me alegro cada día
seguir siendo hermano tuyo.

Comentario del autor: Que puedo decir de mi hermana…, por nuestras venas corre la misma sangre y eso ya lo dice todo, aunque reconozco que hay hermanos y “hermanos”. Al fin y al cabo todos somos seres humanos con virtudes o defectos, la influencia de los más próximos a cada cual, afecta a la personalidad y puede hacer mella en las relaciones con otros hermanos que han podido ser más o menos buenas, y que por ese influjo dejan de serlo, perdiéndose o apagándose esa relación que antes de ser influenciada era buena. En este caso la relación que tengo  con mi hermana Ana es excelente.

 

Jorge Luis Borges

“La duda es uno de los nombres de la inteligencia”

Jorge Luis Borges (1899 – 1986); escritor argentino.

 

Valen más dos capones…

Valen más dos capones que dos buenas razones.

Enseña el saber popular que convencer a un oponente o a un juez no es una cuestión de densatez o de razón. Dos capones, o dos cabras, como señala otro refrán, son mejores argumentos para h acer inclinar la balanza a nuestro favor. El cohecho y el soborno, dos de los más deleznables delitos en la justicia, son tan frecuentes debido a la debilidad avariciosa de algunos jueces. El saber popular nunca se ha fiado de la justicia humana y siempre ha sospechado que los magistrados se pueden convencer fácilmente con regalos y prebendas. Otro refrán sugiere “Duros hacen blandos”. Se expresaba cuando el soborno impedía a los alguaciles y a los guardias conducirse con violencia con los presos. El dinero (los duros) ablandaban la violencia de los carceleros y suministraba más piedad a los reos.

 

Mirada

Esa mirada clara y noble
que cruza rauda el horizonte,
desde una cumbre al pié de un roble,
hasta más allá de otro monte.

Ojos de mirada sincera,
que mirando dicen sin hablar,
a veces quietos a la espera,
faltos de sentir como de amar.

Con tu mirada buscas amor,
das la cara yendo de frente
siendo por tanto consecuente,
por lo que sientes, con tal valor.

Flaca mirada a cualquier necio,
por falta de acierto en conquistar,
el amor bueno, libre y recio,
que no se tenga que doblegar.

Es tu mirada trasnochada,
herida de desamor plena,
trasluce hoy tu alma tocada
que invita a paliarle su pena.

¡Ay! mirada que no es abyecta,
sales a este mundo con temor,
tu calor es lo que se inyecta
en los ojos de un posible amor.

Comentario del autor: Con la mirada se puede decir todo sin abrir la boca. La mirada es una puerta al alma, al amor. La mirada nace en el corazón, si deseas que alguien te abra su corazón háblale con los ojos, todo mensaje profundo para que llegue al corazón dilo con la mirada. Todos somos personas no por tener dos ojos sino por la forma en que miramos. La mirada es el  puente que te lleva hasta la otra persona. El milagro de la vida es la mirada que te llega de quien te ve con “buenos ojos”. La mirada es el espejo de tu corazón y tu alma.

 

En soledad

En soledad me envuelve el silencio,
la  pena me invade sin tu calor,
en soledad me observo por dentro,
temiendo con rabia algún desamor.

En soledad recuerdo el pasado
cuando nos vimos por primera vez,
en soledad no estás a mi lado,
te has ausentado para luego volver.

En soledad me atrapa un vacío
que el alma me llena de impaciencia,
en soledad estoy decidido
a reclamar siempre tu asistencia.

En soledad vivo mi existencia,
son más profundos mis pensamientos,
en soledad y sin tu presencia,
se crecen altos mis sentimientos.

En soledad me hallo perdido,
no encuentro mi alma, no se que hacer,
en soledad me encuentro abatido,
la desidia atrapa todo mi ser.

En soledad resisto tu ausencia,
estás alejada de mi existir,
en soledad me falta tu audiencia,
sin ella mi vida es un sin vivir.

En soledad no tengo testigos,
para que miren como te quiero,
en soledad veo nuestros destinos,
unidos, juntos, hasta que muero.

Comentario del autor: Cuando te encuentras sólo y el silencio te atrapa, llega un momento en que te hallas inmerso en recuerdos, evocando momentos de toda índole, buenos, menos buenos…, no puedes evitar pensar en el ser que quieres, con más razón si temporalmente se ha alejado, da igual cual es el motivo, aunque sea para regresar en un corto tiempo. Con la perspectiva de la lejanía, tus sentimientos te incitan a temer lo que con toda probabilidad no va ha suceder, que sería perder el amor de tu vida, el cariño de la persona que amas. La desazón te hace dudar y creer lo que no es, ni será. En esos momentos está subido a un tobogán de bajadas, subidas e incertidumbres, respecto a lo que será tu vida con o sin ese amor, que al alejarse, estás echando de menos.

 
Paginas: Ant 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 ...60 61 62 Sig