Eberzosa

Poesia, Literatura y alguna cosa más…

El que a hierro mata….

El que a hierro mata, a hierro muere.

Dice el evangelio de san Mateo que cuando fueron a prender a Jesucristo en el Monte de los Olivos, llamado Getsemaní, vino Judas con gran tropel de gente, con el fin de arrestar al Nazareno. Uno de los apóstoles sacó entonces una espada y enfrentándose con el criado del Sumo Sacerdote, le rebanó una oreja. Entonces Jesús alargó la mano y dijo: “Vuelve tu espada su sitio; porque todos los que empuñan espada, a espada morirán” (Mat., 26; 52). Juan, en su evangelio, señala que fue Pedro quien cortó la oreja al criado del Sumo Sacerdote. El criado, para mas señas, se llamaba Malco. Este incidente tuvo un final feliz para Malco, el desorejado; porque Jesús tocó su herida y la oreja le fue reintegrada.

Este es el origen del proverbio arriba enunciado. Significa que los daños que se hacen a otras personas, se volverán contra el agresor. Y, en definitiva, apela a la justicia divina para que los violentos reciban el mismo trato que ellos han dado.

 

Luz y sombra

Luz y Sombra

Luz y sombra
blanco y negro
tonos grises
es la vida
con matices

Oh sombra y luz
albo, zaino
ya todo gris
eso es vida
todo es matiz

Luz y sombra
níveo, sucio
gris mediado
por la vida
matizado

Hay sombra y luz
noche y día
que gris razón
por la vida
matización

Luz y sombra
claroscuro
grises tonos
ahora en vida
maticemos

Tu sombra y luz
negro y blanco
yo gama gris
pura vida
solo matiz

Luz y sombra
zaino, albo
gris ceniza
que en la vida
se matiza

Hay sombra y luz
clara oscura
gris tonada
toda vida
matizada

 

Sólo importa que sea feliz


Muy triste te hallé cariño, y me quedé hundido,
palabras inoportunas, no surgen del corazón,
la pena que te inundó por todo lo acontecido,
con estos versos mí vida te suplico tu perdón.

Eres tu quien llena mi vida, la mujer que soñé.
Disfruto lo verdadero y grandioso que es tu amor,
conoces mis emociones, las que nunca te oculté,
entrégate a la esperanza pasional, con tu candor.

Mira con ojos serenos; pero con ciencia plena,
la vida que te deseo va pasada por tamiz.
Es por quererte tanto, que estoy contigo mi nena.
Mi alma de vida llenas, tu me haces muy feliz.

Quiero compartir contigo las penas y alegrías
vivir con intensidad cada rato, cada sentir,
saber que estas conmigo, que me quieres vida mía,
sufrir, morir no es nada. Solo importa que seas feliz.

A ti me entrego mi vida como soy de esta forma,
acéptame si tu quieres, toma mi alma y corazón.
Tantos momentos felices que vivo a tu lado,
tan cerca, tan alcanzables, tan reales, no ilusión.

COMENTARIO DEL AUTOR:

Convivir con la persona que amas es difícil; pero llevadero. Solo hace falta
compresión y paciencia por ambas partes, habrá situaciones que podrás
llevar la razón y otras que no, en ambos casos es necesaria la calma, el
sosiego y porque no, también una buena dosis de empatía. Ponerte en el
lugar del otro te hace ver las cosas con otra perspectiva, y ahí empiezas
ya, no ha ceder; pero, si a ver la situación desde otro punto de vista y te
puede hacer reflexionar hacia la concordia, el acuerdo o el consenso.
La ofuscación no es buena compañera, en ese estado se pueden decir
barbaridades de las que seguro te arrepentirás a los pocos minutos, en
esto, entra en juego la humildad, te hace recapacitar e ir a la persona que
amas, si es verdad que la amas, y entonces pedirle sincero perdón.

 

La Yegua Verde

La yegua verde

En el cruce de la “Yegua Verde” hay uno de los primeros monumentos que
se implantan en una rotonda, pertenece a la población de Vicar,
concretando en la Puebla de Vicar, Almería. ¿Es el monumento quien le da
nombre al sitio?, ó ¿fue el nombre del sitio el que instigó a crear esa obra
de arte?.
Lo cierto es que el Ayuntamiento de Vicar contrató a un profesor de la
escuela de Arte y Oficio de Granada, para que creara esa pieza hecha de
pequeños trozos de chatarra. Ahí mismo, a unos 200 m del cruce, hay un
almacén donde ese profesor artista se puso manos a la obra y en dos
semanas la concluyó y quedó instalada.
Por cierto no lo hizo por amor al arte, que se llevo sus buenos dinerillos por
realizar esta obra de encargo. La Yegua Verde, así se llama el monumento
y el sitio.

 

Zapatero….

Zapatero a tus zapatos, y déjate de tratos.

Sugiere la necesidad de que cada cual se ocupe en los negocios que le interesan y aconseja no mezclarse en asuntos que desconoce o que le son ajenos. Este refrán tiene un conocido antecedente en cierta anécdota clásica: se dice que el pintor Apeles (siglo IV a, C.) expuso en la plaza pública un retrato, tal y como era costumbre en aquellos tiempos. Estas exposiciones se realizaban con el fin de que los ciudadanos admirasen y opinasen sobre las tallas o las pinturas de los artistas. Pues bien, habiendo expuesto Apeles su obra a las miradas del pueblo, acertó a pasar por allí un zapatero. Éste criticó duramente la forma de las sandalias en la pintura y Apeles, conociendo su error, volvió a su estudio y rectificó su falta. Rematado el cuadro, se instaló de nuevo el retrato en la plaza. El zapatero vio que se le había hecho caso y se creyó con autoridad para criticar otros aspectos de la obra, pero como desconocía el arte de la pintura sólo dijo necedades y el artista Apeles tuvo que reconvenirle: “Zapatero, no juzgues más allá de tus zapatos.”

 
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